Grease era un estreno de verano. Nadie podía imaginar que, 40 años más tarde, íbamos a estar mostrándola en Hollywood Boulevard a siete millones de personas o que la Academia la homenajearía”. Randal Kleiser, director de uno de los musicales más taquilleros de la historia del cine, aún no termina de creer el éxito que acompaña a la cinta, tal y como reconoce al otro lado de la línea: “Siempre me sorprende que haya gente, de diferentes culturas y edades, que todavía ama Grease aunque sea tan americana. El público sigue pudiendo identificarse con la historia de amor y los arquetipos que encontramos en todos lados. Los institutos siguen teniendo atletas, chicos populares, tipos duros, chicas que están perdidas, otras que no…”.

Un clásico imperecedero que este año está de aniversario. Han pasado ni más ni menos que 40 primaveras desde que la historia de amor entre la dulce Sandy (Olivia Newton-John) y el rebelde Danny Zuko (John Travolta) llegara por primera vez a la gran pantalla. Aprovechamos esta celebración para echar la vista atrás, a ese momento a finales de los 70 en el que Paramount se propuso adaptar al cine una obra teatral. No teníamos mucha presión porque el estudio estaba más interesado en otro par de películas que se estaban haciendo a la vez”, recuerda Kleiser. y nosotros éramos el pequeño musical adolescente al que nadie prestaba demasiada atención, aunque Grease había sido una gran obra de Broadway por muchos años

El Rydell High School había abierto sus puertas en 1971, en un musical teatral en el Kingston Mines Theatre de Chicago. Un año después, desembarcaba en Nueva York para convertirse en todo un fenómeno de Broadway. No es de extrañar que Paramount viera allí potencial cinematográfico, aunque sí que se la confiara a un novato Kleiser que hasta aquel entonces solo había dirigido series y películas para la pequeña pantalla. La culpa la tuvo John Travolta, prácticamente desconocido por aquel entonces, que se empeñó en volver a trabajar con el director tras aquel filme para televisión, El chico de la burbuja de plástico, que hicieron juntos. “El chico de la burbuja de plástico fue la primera vez que John hacía un papel protagonista, nos llevamos muy bien y pidió que yo dirigiera Grease. Era mi primera película como director, pero estaba rodeado de gente maravillosa para ayudarme. ¡Tenía al director de fotografía de Tiburón!”.

La libertad que brindó al equipo el hecho de que la producción no fuera la prioridad de Paramount fue clave para hacer un proyecto más personal: “Cuando firmé para dirigir la película, los productores me llevaron a Chicago para ver una producción local de la obra de teatro. Durante el rodaje, nos dejaron bastante en paz”. Tanto fue así que, tal y como recuerda el cineasta, pudieron incluso juguetear con la banda sonara: Cambiamos muchos temas musicales. Pensamos que funcionaría mejor si componíamos otras canciones, así que incluimos algunas nuevas. Intentamos hacer Grease un poco más Hollywood y menos ambiciosa que la pieza original”.

Esa calma de la que disfrutaron durante el rodaje duró lo que tardó en llegar a la cartelera Fiebre del sábado noche. Travolta se había convertido en un ídolo de masas, como evidenciaría la legión de fans que lo esperaba en el estreno de Greaseen Inglaterra. “La premiere en Londres fue bastante extraordinaria porque éramos algo así como los Beatles”, cuenta Kleiser entre risas. “Llegamos a Leicester Square y había cientos de fans de John, que acababa de estrenar Fiebre del sábado noche. Hubo gente que saltó sobre el techo y empezó a sacudir el coche en el que íbamos, tratando de llegar a él. Cuando salimos a la calle, teníamos como cien policías, los unos frente a los otros con los brazos cruzados, que nos protegían hasta dentro del recinto. La gente nos empujaba. Para mí fue muy emocionante pero para John fue aterrador porque no paraban de intentar agarrarlo.

Tras el estreno de la película, el ‘efecto Travolta’ contagió al resto del equipo. Kleiser había entrado en Hollywood por la puerta grande, con un clásico por el que 40 años después aún seguiría siendo recordado. ¿Qué supuso para él? “Todo el mundo me presenta como el director de Grease, esa es la carta de presentación que me ha acompañado toda mi vida”. Algo que le beneficiaría profesionalmente, abriéndole puertas: “No es común haber dirigido algo que todo el mundo ha visto. Además, los productores solo quiere trabajar con directores que han tenido una película de éxito. Había tratado de sacar adelante El lago azul antes de rodar Grease, pero nadie me escuchaba. Y después de Grease pude hacerlo.

Sin embargo, con el éxito también llegó el encasillamiento, como el director reconoce (“por un tiempo hice películas para estudios que eran así, ligeras y motivadoras”), algo de lo que pronto empezó a tratar de alejarse: Me empeñé en hacer solo lo que quería hacer y no lo que el resto quería que hiciera”. Pero por mucho que se apartara del género, nunca pudo hacerlo de Grease, la que está condenado a ver varias veces al año: “Me invitan a eventos en los que la proyectan una y otra vez. Lo que normalmente trato de hacer es prestar atención a algo diferente, como la gente que sale al fondo. A veces veo cosas que no había visto antes”.

También está ‘condenado’ a reencontrarse con el equipo de la película, sobre todo este año en el que se le acumulan los compromisos para festejar el 40 aniversario del musical. “Lo estamos celebrando a lo largo de todo el año, una y otra vez. A John lo veo el mes que viene y a Olivia en agosto”, nos explica: “Vamos a ir a la Academia a enseñarles la película a los responsables de los Oscar. Nos reuniremos. Y el fin de semana siguiente veré a todo el elenco en Nueva Jersey, vamos a tener una reunión allí”. Él mismo asegura que se ven con asiduidad gracias a las proyecciones y los eventos que se organizan en torno a la película: “Solemos juntarnos en este tipo de encuentros a menudo, parecen como reuniones de instituto”.

Aunque lleva años alejado de la gran pantalla (sus últimos trabajos han sido la TV movie Defrost: The Virtual Series en 2016 y el corto The Speech JFK Never Gave en 2017), Kleiser, amante confeso de los musicales (“me encantan La La Land y los musicales contemporáneos, creo que son una escapatoria en tiempos tan conflictivos como los que vivimos”), no descarta volver a dirigir uno: “Sí, me gustaría, pero se trataría de encontrar el adecuado”. Sin embargo, en pleno auge de reboots, secuelas y remakes, rechaza volver a ponerse tras las cámaras de una posible continuación de Grease: “Eso ya lo he hecho”.

Grease ha sido restaurada con los más altos estándares de calidad en sonido, imagen y resolución. El negativo original ha sido escaneado y ha pasado por un proceso de limpiado y corrección del color, mientras que la banda sonora también ha sido mejorada. “Tenemos suerte porque Paramount ha usado toda la tecnología actual y ahora se ve mejor de lo que nunca se ha visto”, nos explica el director, que ha colaborado estrechamente en el proceso de restauración.

Cuando se estrenó la película tuvimos que hacer una copia del negativo y otra copia de esa copia, y otra copia… antes de que llegara a los cines. Pero ahora volvemos al negativo original”. Para él, reencontrarse con todo este material y poder mejorarlo cuatro décadas después ha sido “muy divertido”: Hemos arreglado problemas del pasado, como la escena final de Summer Nights, cuando John y Olivia cantan a duo, que siempre se veía horrible en pantalla. Esta es la versión que todo fan de Grease merecía”.

Las ediciones que salen a la venta el 9 de mayo de la mano de Sony Pictures Home Entertainment España son:

• Steelbook edición limitada Grease + su secuela Grease 2 en Blu-ray, disponible en todos los puntos de venta hasta fin de existencias.

• Grease en ultra-alta definición (combo 4K UHD + Blu-ray en caja amaray).

• Grease 2, la secuela del clásico, por primera vez en formato Blu-ray.

• Grease: Live! (Dvd y Blu-ray), versión televisiva en vivo con Vanessa Hudgens.

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