Desaparece un bolso lleno de merca y se arma una contienda de traiciones entre nietos, abuelo, novias, y Alejandro Awada que hace de amigo de la familia, un jugador empedernido retirado.

Es un pseudo policial negro con una narrativa muy pobre que roza el aburrimiento y ayuda a esto un Pablo Rago que no aporta nada.

Quiere dar una vuelta de tuerca para no ser tan lineal pero no le funciona. Mas obvia imposible. La dirige un don nadie, supongo que quiso lavar guita.

Son esas pelis que están en Netflix, bien craperitas.

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