Universal Pictures le vende a Netflix, y por suerte, para salvarse las papas, una de las películas Sci-Fi más berretas de las últimas décadas.

Un guión barato y sin sentido, ni siquiera merece ser clase B, unas actuaciones de terror, tanto de Michael Peña que dan ganas de pegarle un tiro apenas empieza el film, como de Lizzy Caplan, que debería retirarse de la actuación.

Un par de pendejas hartantes que no paran de llorar y gritar en toda la puta película, asco dan, insoportables.

Un padre tiene un recurrente sueño en el que pierde a su familia. Su pesadilla se hace realidad cuando el planeta es invadido por una fuerza brutal y destructiva. El hombre y su mujer deberán entonces reunir todas sus fuerzas para intentar salvar a su familia“. Así de original es el guión, y ni hablar de su débil y pelotudo plot twist, lo que supuestamente es lo mejor del fllm se reduce a una vergüenza.

Otro producto que distribuye Netflix, una compañia que definitivamente no levanta cabeza y tiene muy en claro su camino: ser un sorete.

No se merece el legendario 1/10

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