Secuela que nadie pidió de “47 metros“. Cuatro boludas que no saben actuar, viven gritando, y se comportan como cualquier pendeja influencer con medio gramo de cerebro, deciden explorar una Ciudad Maya sumergida.

Una vez adentro, se les termina el boludeo de videítos por instagram porque aparece tremendo CGI con forma de tiburón, pintado de blanco con paint, y comienza la masacre.

Estúpida a más no poder, su predecesora merecía el Oscar al lado de esto. ni siquiera el título de la película han respetado. Es una ensalada de boludas gritando, clichés, histeria, y un par de machos que parecen profesionales en exploración de cuevas pero que terminan siendo más idiotas que las protagonistas.

Apenas empezar, esta película pierde el rumbo y al toque notás que nada tiene sentido, y que tanto su director como guionistas no tenían las ideas claras.

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