El hijo de David Cronenberg, Brandon, vuelve a la dirección de un largomatraje después de 2012 con Antiviral, y nos trae una cinta que mezcla terror y ciencia ficción al estilo Archive o Black Mirror.

Una organización muy turbina utiliza implantes cerebrales para controlar el movimiento corporal de otras personas, y las obligan a cometer asesinatos en la clase alta para un grupo de empresarios de diferentes células. Para uno de estos laburos utilizan a su mejor agente, pero su mente, por algún tipo de falla, resulta atrapada en la conciencia de la víctima. 

El chiste está en contar los aspectos psicológicos de la protagonista que tiene que enfrentar el encierro dentro de un cuerpo desconocido, y resolver un mambo que le vino de arriba. Con ésta peli, el loco sigue los pasos de su padre, y tiene un aire a Scanners pero mezclada con tecnología. Más allá de sus altibajos en el ritmo y la narración, las interpretaciones son muy buenas y suma una estética sobresaliente, de paso un poquito de gore que nunca viene mal en éste tipo de propuestas.