Ésta peli siempre me pareció distinta en el género de terror, un tipo que se enamora de un auto, que viene de un libro de Stephen King, como no, y que si bien no es una obra maestra de Carpenter, porque tiene mejores, obviamente, se convirtió un clásico bizarro.

Un coche que toma vida, de tanto amor que le dio el loco, o vaya a saber uno por qué el auto tiene vida, la verdad que nunca leí el libro. Igual en una escena que chocan Christine con otro auto, se ve en la bolladora una suerte de boca de monstruo, como que es un demonio que el mora entre esas chapas.

Y se forma una especie de simbiosis entre estos personajes, a tal punto que el auto modelo Plymouth Fury del 58 le comienza a traspasar toda su maldad hasta convertirlo en un asesino hijo de puta.

Filmada con mucho color, personajes un poco stereotipados pero que en esa época era muy normal en los slasher, mucho rock and roll, bien hecha, y buenas muertes. Una rareza.