Secuela que llega 33 años más tarde… decir secuela es mucho, porque de la primera tiene poco y nada, si están cinco minutos en New York, es mucho. Se la pasan en una escenario del palacio de Zamunda tirando chistes sin gracia.

Era obvio que ésta peli iba a ser una bosta y una mala decisión por parte de Murphy que la había clavado al ángulo con Dolermite, pero no pensé que iba a ser tan mala, sinceramente.

El problema es que no se acomodó bien a los tiempos que corren. Su humor de los 80s fue bueno, pero volví a ver la primera hace poco y ya no me causó tanta gracia como antes. Acá quedó casi todo estancado, los personajes, el guión, y en su afan de actualizar la comedia para ser menos machista y más actual con los temas raciales y al feminismo, no lo consigue y no causa gracia.

Es triste verlo así a Eddie Murphy, porque es un tipo capaz, quizás ya no de más para las comedias, Dolemite, vuelvo a nombrar, es un ejemplo de buen camino.