Drama familiar que se puede ver a través de Netflix y está dirigida por Sebastían Schindel, que también fue el responsable de la peli El Patrón, en la que Joaquín Furriel hace de un carnicero acusado de asesinato, la recomiendo.

Y acá nuevamente no pone en un contexto judicial con una estructura temporal que nos mantiene intrigantes durante toda la hora y media y que nos deja una reflexión sobre el poder de la maternidad.

La historia nos sitúa en una familia de clase media protagonizados por Cecilia Roth y Miguel Ángel Solá que viven junto a una empleada doméstica y su hijo de tres años. Se divide en dos tramas, una con el hijo de éste matrimonio que tiene un quilombo judicial, estos son Benjamín Amadeo y Sofía Gala, y la otra trama, también nos habla sobre un juicio con la empleada doméstica. Y estas situaciones hacen que Cecilia Roth quede en el medio de tremendos quilombos.

Por ahí hay cierto grado de exceso explicativo de la tramas, algúna escenas que parecen un cichle interminable, pero más allá e eso garpa que está muy bien actuada y un par de vueltas de tuercas que se agradecen.