Disponible ahora en Netflix, narra la historia de un perro boludo, porque en éstas películas, los perros tienen que ser BOLUDOS y simpáticos, que al morir va reencarnando en distintas razas (ninguna un perro de la calle o raza berreta, obvio)

En cada una de sus vidas encuentra a un dueño, algunos copados, otros no, el mejorcito es Dennis Quaid, pero por lo general es un perro feliz, boludo, pero feliz.

El tema de la reencarnación está ahí para mostrar diferentes historias del perro, pero no se desarrolla y es muy simplista.

La peli busca en todo momento ser tierna y empatizar con el espectador, pero no lo logra, simplemente porque nunca pasa nada, todo es felicidad, es obvio que el perro se va a morir en algún momento, y nuevamente comienza otra mini historia, cayendo en un loop aburrido, y ni hablar de la cantidad de clichés pelotudos que hay.

Se agradece que no hay CGI, algo que está muy de moda en los animales, acá usan perros posta, sin vueltas.

Es una adaptación de la novela de W. Bruce Cameron, y en la pantalla grande ya salió una secuela éste año, A Dog’s Journey que no pienso ver.

Compartir Articulo...
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on Reddit
Reddit