El argentino director Demián Rugna nunca pegó un hit, y su carrera se basa en cortos, no le daba dos mangos a ésta peli pero resultó no ser tan crapera. Tiene el terror justo, escenas bizarras, maquillaje aceptable, y momentos realmente perturbadores.

La trama nos sitúa en una época actual donde la gente que desaparece y los muertos vuelven, voces que se escuchan en los drenajes de agua, entes invisibles que asesinan personas, y sucesos poltergeist.

El problema viene con las actuaciones, que son bastantes pedorras, a veces no se entienden qué dicen, de ahí vienen serios quilombos con el sonido. Y el guión se va desinflando de poco, es más llamativa la sub trama del pendejo que vuelve del cementerio, que la de sus protagonistas principales.

Sin embargo, y con el tan bajo presupuesto, logró su cometido que es el de asustar y ponerte incómodo, algo muy difícil en estos tiempos para el género del terror.

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