Una sola regla tiene éste nuevo film del argentino Gaspar Noé, ser salvaje; y como siempre, sabés que se va a pudrir todo en cualquier momento.

Nuevamente pone al espectador al límite, en lo polémico y en lo inmoral. Pero para mí, en éste caso es la mejor peli de su carrera.

En una fiesta y ensayo de bailarines de danza urbana, se va denigrando hasta alcanzar el máximo de locura. La película va acompañada de música tecno, con un OST impecable, desde Daft Punk, Gary Numan, hasta Cerrone, entre otros. Y con unas coreografías magistrales, en escenas que son para volver una y otra vez y fijarte diferentes detalles. El movimiento de cámara, propio de Noé, acompaña de manera casi perfecta y es como si estuvieras dentro de la película.

Cine experimental, de calidad, que te deja boquiabierto de principio a fin. Si tengo algo que criticarle para mal, es que llegando al final se hace un poco larga, capaz daba para cortarla más rápido. Aún así, más allá de uno que otro momento denso, es digna de ver y dejarse llevar.

Todos los actores brillan, que en realidad son dancers, pero actúan correctamente. De hecho, la única actriz posta es Sofia Boutella, que también baila y se esfuerza al máximo para estar a la altura de sus compañeros.

Verguenza es que éste film no haya tenido alguna nominación a los Oscars 2019, pero claro, rema en contra de lo que busca la academia, ya lo sabemos.

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