Otra de género post apocalíptico que tanto le gusta hacer a Netflix y que ninguna, hasta el momento, le ha salido bien.

Una minita (Margaret Qualley) es una de las últimas supervivientes de una Tierra casi muerta. Con el transbordador final programado para salir del planeta, ella debe decidir si viajar al punto de lanzamiento y unirse al resto de la humanidad; o permanecer en el planeta, porque piensa que aún tenemos salvación en nuestro hogar. Guión muy gastado, poco inteligente y con un terrible ritmo, a tal punto que funciona perfecto como somnifero, porque no pasa nada nunca. Ni siquiera cuando aparece el otro protagonista de turno, Anthony Mackie, que si bien entre ellos dos tienen buena química, no me logró enganchar.

Si tengo que rescatar algo, es que la peli sabe que no da mucho de sí, que tiene un presupuesto bajísimo y no quiere presumir de peliculón de culto, como otras producciones del mismo estilo. Acá todo es simple, pero el problema más grave no es solo lo poco original, sino que, si querés hacer un film pesado y de puros diálogos, con dos o tres personajes, mínimo debe ser interesante, y no lo es. No cumple.

Sin pena ni gloria, y otra basura en el catálogo de Netflix.

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