Le falta toda la mística de la original, los personajes no tienen carisma, y no tiene nada que hacer al lado de la gran The Jungle Book de Jon Favreau, que también le juega en contra ser lanzada en la misma época, ni siquiera el CGI está a la altura. Es una película sin alma.

Se entiende que quisieron convertir la historia en algo más crudo y de supervivencia, pero es mentira, no es ni una cosa ni la otra. Es como sacarle todo el jugo a la historia y transformarla en una peli más, de esas que exageran los efectos y sus personajes son planos, casi sin desarrollo.

Si hay un punto que destacar, pero que no la salva, son las increíbles voces de Andy Serkis, Cate Blanchett, Benedict Cumberbatch, y Christian Bale, entre otros.

No por nada Warner le ha vendido los derechos de distribución a Netflix, porque sabía que ésta peli se daba contra la pared y no iba a recaudar un sorete, fracaso comercial asegurado.

Producto oscuro, sin brillo, que no aporta nada al clásico original y la crudeza con que la vendieron brilla por su ausencia. Pasando la hora, cuando llegan a la villa humana, se vuelve un embole.

La Ley de la Selva no le sentó bien a Andy Serkis en su segundo film como director y esto tampoco fue una sorpresa.


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