Vengo por segunda vez a hablar bien de una producción de Netflix. El plot trata de una escritora (Kathryn Hahn) y su marido (Paul Giamatti) que buscan tener un hijo, pero ella ha superado los 40 y las probabilidades se reducen, además, el tipo tiene solo un huevo…

La desesperación por tener un crío llega a sus vidas y hace peligrar su matrimonio y renunciar a todo lo que tenían antes, se meten en diversos métodos de fertilidad que fallan, hasta que les recomiendan como única salida, la ayuda de otra mujer para tener un hijo con el esperma de Gianatti, y ésta es nada más y nada menos que la sobrina (Kayli Carter)

Las actuaciones están geniales y muy creíbles, sobre todo de los protagonistas y hasta de una casi desconocida Kayli Carter que hace un muy buen laburo.

El guión, si bien no es muy original y con un problema mundano, engancha y se mezcla con un humor negro e irónico. Narrada con gran precisión y realismo, y con un final genial, una escena única que marca la obsesión, lo enfermizo que puede llegar a ser el humano por tener un hijo, y el sacrificarlo todo, matando hasta el tiempo de uno mismo.

Una buena peli indenpendiente de Netflix que va dirigida a los amantes del drama.

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