Irlanda del Norte en 1960. Dos sacerdotes del Vaticano visitan un convento de donde filman con sus cámaras un asilo con monjas re locas, rituales de abusos y posesiones demoníacas. Todo comienza cuando el Padre Thomas Riley y el Padre John Thornton son enviados por la Santa Sede a este convento de la Magdalenta para investigar una estatua de la Virgen María que llora sangre

Por suerte, es una peli que no llega a la hora y media y otro punto a favor es su ambientación, además de unas correctas y creíbles actuaciones, a exepción de la monja grosa, que sobreactúa su cara de culo.

El film cae en la misma de siempre, no cuenta nada original y es completamente olvidable a los 5 minutos de finalizar.

El terror del found footage está muerto y va a ser muy difícil que resucite gracias a alguna genialidad.

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