Salva a ésta peli sus excelentes actuaciones, tanto de Glenn Close, nominada al Oscar como mejor actriz, como de Jonathan Pryce. Ella más que todo, natural y creíble, fantástica.

El problema está en el guión, en el tema que plantea, que no es para nada del otro mundo y que peca por ser muy, pero muy predecible apenas comenzar la peli.

Basada en la novela homónima de la escritora estadounidense Meg Wolitzer, el director sueco Bjorn Runge nos sitúan en un matrimonio en el cuál, Glenn Close, lleva cuarenta años sacrificando sus sueños y ambiciones para mantener viva la llama de su matrimonio con su marido, Jonathan Pryce. En vísperas de la entrega del Premio Nobel de Literatura del viejo, ella decide desvelar su secreto mejor guardado y se pudre todo.

Punto curioso, quien hace del personaje de Close joven, es su hija, Annie Starke, que también hace un laburo correcto y creíble, aunque obviamente, no tiene tantos minutos en pantalla como su madre. Christian Slater es otro que pareciera tener buena química con todos, a decir verdad, los personajes están re bien hechos, y es su fuerte, lo demás es poco original y muy obvio. No obstante vale la pena ver.

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