De las mejores interpretaciones de Jake Gyllenhaal. El director  Jean-Marc Vallée nos trae esta cinta sobre la demolición como medio de reparación, que no llega ni por asomo a la calidad de lo que hizo con Dallas Buyers Club.

La trama es simple, es una película de duelo, pero del tipo contrario a la reacción de los humanos. El tipo no siente nada, y por eso lucha por demoler todo aquello que se interpone entre él y el dolor.

Es original, y a la vez pretenciosa, se nota que quiere ser un peliculón pero se queda en el camino, y quizás es esto lo que la están matando con las críticas. Otra cosa, Noemi Watts, cero química con Gyllenhaal, otro punto en contra.

Es un drama que te provoca soledad y a la vez curiosidad. No está tan mala.

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