Una minita (Nicole Kidman toda en CGI) trabajó en su juventud como policía encubierta en una peligrosa banda del desierto de California. Su incursión en el mundo de la mafia tuvo consecuencias fatales para su mente. Sin embargo, cuando el líder de la banda vuelve a dar señales de vida casi 20 años después, Kidman, maquillada como una vieja de mierda, sufre una odisea moral y existencial, y terminar de una vez con el villano Silas (Toby Kebbell)

Dirigida por Karym Kusama (The Invitation, Æon Flux, Jennifer’s Body) nos trae un thriller y suspenso, con un reparto que hace un laburo genial y nos mete de lleno en una historia de venganza y crímen, en una propuesta que conlleva la utilización del flashback, para hilvanar una historia que se va cocinando a fuego lento.

Lo mejor es su protagonista que enfrenta un desequilibrio mental, un carácter frívolo y fuerte, contradictorio y determinante, que la hacen casi invencible.

Género del cine negro, que si bien no es perfecto, se compone de elementos que cumplen el objetivo y nos atrapa.

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