El director Richard Kelly, el mismo que nos entrega una peli cada quince años, en 2001 nos dejó una obra que a futuro se convertiría en un clásico y en un ícono de la cultura gótica, aunque esto último trascendió más que todo por su banda sonora y no tanto por el estilo y argumento.

A final de cuentas, Donnie Darko no es más que otra de esas pelis sobre viajes temporales, túneles del tiempo, y anomalías en la realidad, pero cuando la terminás de ver, sentís que tiene algo distinto, algo que sinceremanente, es difícil de explicar, es una de esas pelis que yo veo cada cierta cantidad de años y que no hace falta saber sobre física cuántica.

Lo que hizo especial a éste film, aparte de su excelente banda sonora, es su narración, el ritmo con el que se cuenta, los escenarios, y los personajes, sobre todo el laburazo de un desconocido por ese entonces, Jake Gyllenhaal.

Los personajes secundarios también son un lujo, interpretaciones de Drew Barrymore, que es la productora de la peli, Holmes Osborne, Noah Wyle, Katharine Ross, Daveigh Chase, Maggie Gyllenhaal, Patrick Swayze, y Mary McDonne.

Donnie Darko es un pibe con problemas psíquicos graves, que sirve de catalizador para entender la psicología del personaje y su entorno. Es de esos films que uno se tiene que dejar de llevar e hipnotizar, las explicaciones vienen después, y ni siquiera hacen falta, pero tranquilo, que es un rompecabezas que se termina armando de manera perfecta y acompañada de un temazo como Mad World en su versión de Gary Jules.

Donnie Darko a veces te va a recordar al realismo mágico de Gabriel García Márquez, del clima onírico y surrealista. Y también es un viaje hacia lo bizzaro, lo extraño, lo oscuro, lo que nos cuesta entender. Está rodada de manera inteligente y te atrapa ya desde los primeros minutos.

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