Llega muy tarde un epílogo de Breaking Bad que nadie esperaba pero que al final se agradece. Por más que algunos personajes estén hechos tan bosta en solo seis años, y que esté lleno de referencias que puedan olvidarse fácilmente, porque convengamos que es una serie que empezó en 2008, sigue manteniendo el estilo y nos recuerda qué tan buena fue la serie.

Aunque es cierto, esto se siente como un capítulo extendido más que una peli, y no uno de esos capítulos tan poderosos como nos han entregado en su momento, sino un meh, pero que sirve de entretenimiento y cerrar la historia de un personaje, que al final de cuentas, no hacía falta y cierra casi igual que la serie, pero bueno…

El guión es bastante planito, tiene uno que otro buen momento, sobre todo con el fallecido recientemente Robert Forster, pero la verdad es que no ofrece mucho y es más un golpe de nostalgia que otra cosa, diferente a lo que están haciendo con el spin off: Better Call Saul que tiene su propia identidad, trama inteligente, y un desarrollo copado que lo hacen digno de buen show.

En el resultado global, podríamos decir que ésta peli es totalmente innecesaria porque no aporta absolutamente nada, le sobran minutos, no es tan interesante, y que la chupe la nostalgia, y que de lo positvo sería que está bien filmada, escrita, salvo por el final, que podría haber sido mejor.

Es bienvenida y resulta entretenida en alguna que otra escena, curiosa, y hasta se rescatan un par de momentos de tensión, y lo importante es que se siente a Vince Gilligan, se huele a Breaking Bad, pero es como un capítulo olvidable de dos horas, y le pasa factura lo tarde que llega y el formato película.

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