Joaquin Furriel hace de un pintor que está ansioso por el hijo que tendrá con su nueva mujer. Durante el embarazo, ella empieza a tener cierto comportamiento pelotudo y obsesivo. Con el nacimiento del bebé, los conflictos se agudizan más pelotudamente y el vínculo entre ellos se rompe igual que le guión.

Sosa, predecible y muy aburrido thriller argento que intenta ser una suerte de Rosemary’s Baby sudaca que encima, como si fuera poco, la produce Netflix!

Al principio ya ves venir la cagada, durante le desarrollo se cae a pedazos, y el final es una falta de respeto ala inteligencia del espectador.

Para salvar, las actuaciones de Furriel y Martina Gusman, que hacen lo que pueden en una trama funesta y para el olvido.

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