Trata de un joven cantante de folk (Oscar Isaac, bestial interpretación) que vive de mala manera en el Greenwich Village. Durante un gélido invierno, con su guitarra a cuestas, sin casa fija y sin apenas dinero lucha por ganarse la vida como músico. Sobrevive cantando en pequeños antros, pero, sobre todo, gracias a la ayuda de algunos amigos que le prestan su sofá, como el caso de Adam Driver, un flaco que si no pienso en la mierda de personaje de Kylo Ren, me cae re bien.

De repente, decide viajar a Chicago para hacer una prueba para el magnate de la música Bud Grossmanm y bla bla, peli sobre un viiaje… actores de puta madre, entretenida y muy Coen.

La excelente fotografía de Bruno Delbonnel transmite el frio invernal y sus añejos colores nos trasladan con acierto a los años sesenta. El guión es consecuente y tiene esos grandes toques de humor característico de los Coen.

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