Betzler (Roman Griffin Davis) es un joven y solitario niño alemán perteneciente a las Juventudes Hitlerianas que se le va todo a la mierda cuando descubre que su madre Rosie (Scarlett Johansson) esconde en su ático a una niña judía (Thomasin McKenzie) A todo esto tiene un tema con un amigo imaginario que es el propio Hitler intepretado por Taika Waititi.

Sinceramente no sé qué vio la Academia como para llevar esto a los Oscars como mejor peli, pero claro, a The Lighthouse no, porque Robert Eggers no es Waititi y ni tiene la guita como para pagar el piso de entrada de las grandes categorías de los Oscars, porque sí, para entrar en los premios tenés que tener mucha plata, contactos, y el apoyo de toda la elite de Hollywood.

El film tiene bastantes altibajos, algunos buenos gags y otros que no tienen gracia, convengamos que el humor de Waititi no es para cualquiera, y acá no me convenció del todo. Diferentes son las escenas dramáticas, que es su contraparte y ahí sí me gustó.

Algo para destacar son las actuaciones, pero tampoco era para nominar a Scarlett Johansson, dejensé de joder. Te la creo en Marriage Story, pero acá no.

Sin embargo, la peli tiene buen ritmo, es entretenida pero se queda en el camino, una sátira que no termina de cumplir su propósito y que al final, por lo menos a mí, me ha dejado un gusto semi amargo. Aunque tengo que reconocerle buenos aspectos, el guión, que si bien es una adaptación de una novela que no leí, me pareció un punto positivo, la banda sonora de Michael Giacchino, y la producción de diseño, la intepretación de la época, está genial.