Dos hermanas bizarras (Martina Gusman y Bérénice Bejo) se reencuentran en una estancia, una regresa por el delicado estado de salud de su padre, mientras que la otra pretende que nada ha cambiado. Junto a la madre (Graciela Borges) las tres son un desastre y arman puterío durante toda la peli.

De la mano del director Pablo Trapero (El Clan, Carancho, Elefante Blanco) nos trae un drama que mezcla política argentina de antaño con quilombos familiares. Muchas escenas de insesto, masturbaciones, garchar, típico de una peli pedorra argenta.

Rescatables son las actuaciones, uno que otro puterío, y Graciela Borges que es lo mejor que ofrece ésta nuevo film de Trapero totalmente olvidable.

Empieza interesante, pero a los 15 minutos se empieza a desmoronar todo, nota adicional, no sé cuánto le habrán pagado a Edgar Ramírez (Point Break, Gold, Deliver Us from Evil) para ser uno de los protagonistas.

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