Ariel Winograd director de Cara de Queso y Permitidos, nos trae una comedia ultra clichera protagonizada por un Diego Peretti que hace tan de boludo que da pena, y una desaprovechada Carla Peterson, que está solo ahí unos minutos en pantalla como para poner una cara conocida.

Ambos protagonistas de turno llevan 20 años de casados y tienen cuatro hijos insoportables y que actúan como el orto, sacando al bebé, obviamente. Peterson, agobiada por la vida doméstica, decide tomarse vacaciones de su familia. Y allí comienzan los problemas clicheros porque Peretti se tiene que hacer cargo de toda la pendejada. No sé por qué me pongo a ver éstas mierdas, algún día lo descubriré.

Se supone que es una comedia, pero estoy seguro que no te vas a reír en ninguna escena si es que tenés más de dos dedos de frente, es que es tan clichera que da vergüenza ajena.

Ni hablar de la manera en la que está filmada, como queriendo ser una gran producción de Hollywood y se queda corta, también se nota que se cree a sí misma, que los gags son excelentes.

Insoportable fail, el cuál me la banqué hasta el final, pero luego me odié a mí mismo por perder el tiempo.

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