Charlie, un director de teatro (Adam Driver) y su mujer Nicole (Scarlett Johansson), actriz, luchan por superar un divorcio que les hace sacar lo peor de cada uno.

El guión es simple, pero garpa lo bien narrado, actuado y realista. No solo Driver y Johansson la rompen en pantalla, sino que para más placer, Laura Dern haciendo de abogada depredadora, le da un plus a la peli que te caés de culo.

Dirigida y escrita por Noah Baumbach, nominado al Oscar como mejor guionista en The Squid and the Whale, un tipo que la tiene clara en el género comedia romántica, con una vasta experiencia, pero acá se superó y sin lugar a dudas es su mejor obra.

Vuelvo a remarcar la actuación de sus protagonistas, a Adam Driver ya se lo ha visto, que si lo sacás del nefasto Kylo Ren de Star Wars, el tipo es otra es otra cosa, y actúa muy bien, ya lo demostró con BlacKkKlansman, y Silence. Y por otro lado, es bueno volver a ver a Scarlett Johansson en éste género y sacar un poco la imagen de super héroina, porque acá está en su salsa, magnífica.

Gran película de Netflix, que en los últimos meses la viene pegando y dejando de lado un rato el crap.

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