Su nombre original es Gisaengchung, un thriller coreano con unas críticas sobresalientes. 89/100 en Metacritic, 100% en RT, y 8.6 en IMDb.

Una familia coreana está sin trabajo. Cuando el hijo mayor empieza a dar clases particulares a la hija de unos padres ricachones, las dos familias, que tienen mucho en común pese a pertenecer a clases sociales diferentes, comienzan una interrelación maquiavélica.

Dirigida por Joon-ho Bong (Okja, Snowpiercer) nos trae un thriller que se cocina a fuego lento y que es una sumatoria de eventos impredecibles que se entrelazan de manera armónica, los actores hacen un laburo fenomenal y ayudan a que la trama te mantenga atento, en suspenso.

La peli tiene un par de vueltas de tuerca que te dejan de culo, pero lo mejor de todo es lo bien contada que está.

Es una reflexión social sobre la moral, el mensaje que deja es bastante claro, esa brecha entre las clases sociales, la inversión se roles y espacios, la invación, y su nombre ‘parásito’ es una metáfora que se deja ver durante el desarrollo.

Sin lugar a dudas estamos ante el thriller del año, y de lo mejor que he visto de lo que va en 2019, calculador, frío, y crudo.