Películas raras si las habrá, es el caso de Solyaris (1972), conocida también como “Solaris” considerada para muchos como la mejor del género de la ciencia ficción. Basada en el clásico del escritor polaco Stanislaw Lem.

La “2001 a space odyssey” soviética es diametralmente opuesta a la cinta de Kubrick, tan opuesta que forma la otra cara de la moneda en cuanto a obra maestra de la ciencia ficción se refiere. La cinta de Andrei Tarkovsky (Stalker 1979) desprecia todo lo relacionado con la estética preciosista, de colores vivos, brillantes e impactantes. Los intensos tonos rojos y azules de la cinta de Kubrick son desdeñados en la película soviética, en favor de unos tonos descoloridos y una estética líricamente sucia, poéticamente fea.

Se plantea como un producto de obra reflexiva, filosófica, teológica y metafísica. No es una película sencilla, no es una película superficial, no es una película para todo el mundo. De hecho es un quilombo, me costó mucho prestarle atención, o no perderme, la tuve que volver de vez en cuando.

De las mejores del género, seguro, pocas de la buena ciencia ficción, ahora bien… la mejor, no lo creo. Pero sí se nota que es la contra respuesta a la de Kubrick, todo lo contrario.

En pocas palabras es una película sumamente enigmática y preciosa en el contenido estético de sus imágenes del planeta donde se desarrolla la historia en si, también es un poderoso drama psicológico de tal sofisticación y pureza donde su propia sofisticación la convierten en una película díficil.