Nuevamente el director Antoine Fuqua se hace cargo de The Equalizer, pero ésta vez pierde la chispa en un relato que seguramente sigan expandiendo y por no evolucionar al personaje y contar algo original, seguro se irá desgastando,

En todo aspecto está un escalón más abajo que la primera, aparte de que no aporta en nada, como dije antes, el personaje principal no tiene evolución, está en la misma. Es groso, nadie le hace nada, se encula cuando le pegan o matan a sus amigos, y va de acá para allá ajusticiando a mano propia, nadie le toca el culo.

Predecible y con problemas de ritmo, poco interesante, por ahí, personajes sosos, hasta un Bill Pullman muy desaprovechado, parece un extra.

Una tercera parte, que seguro lo habrá, va a necesitar un nuevo director y guionistas.

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