El mundo sufre un apagón por una tormenta solar y un músico fracasado (Himesh Patel) se teletransporta, o algo así, porque no se entiende muy bien, a una dimensión parelela en la que The Beatles nucna existieron. Por ende, se aviva, y comienza a componer sus temas para volverse famoso, rico, y poderoso (?

La idea está buena, pero el interés dura media hora, como mucho, a patir de ahí se vuelve insostenible por el hecho tan simple de que nunca pasa nada, es el camino del pobre boludo como protagonista que no se termina de decidir qué carajo hacer con semejente poder, que es el de tener en su mente las letras y las mejores canciones de uno de los mayores bandas de la historia.

Y la mayoría de la cinta se basa en él virgueando con una minita (Lily James) a tal punto que ambos se vuelven insportables.

Raro de Danny Boyle (127 Hours, Slumdog Millionaire, Trainspotting, 28 Days Later…) que la haya crapeado como un campeón, casi toda su vida invicto, sacando Trance de 2013 que me pareció otra mierda también.

De todas maneras, se nota que es una carta de amor personal de Boyle a The Beatles, pero se ha olvidado del guión y de sostener una historia que en principio parecía interesante, olvidable, perezosa, con huecos argumentales por todos lados, y tampoco te creas que vas a escuchar canciones de los Beatles todo el tiempo, porque son MIDIS y encima canta Patel.

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