Gus Van Sant era un tipo de director de cine independiente al que siempre seguí, era un poco loco y original, eso fue antes, en los últimos años la ha crapeado como loco, pero tiene sus días, a veces sigue tirando buenas pelis. Y éste es el caso.

Es la biografía de los años 70 de John Callahan, quien sufrió un accidente de coche a la edad de 21 años. Fruto de aquel suceso quedó paralítico, lo que le llevó a dibujar como parte de su terapia. “Don’t Worry, He Won’t Get Far on Foot” cuenta su historia, tomando como base su libro autobiográfico.

El punto fuerte de la peli, y que probablemente se lleve una nominación al Oscar es Joaquin Phoenix que hace todo bien, aparte lo acompaña un genial Jonah Hill, y para más placer, en algunas escenas tenés a Jack Black, un tipo que siempre me provoca felicidad al verlo en pantalla.

No te preocupes, no llegará lejos a pie’ no se trata de un drama extremo, ni tampoco a presentar una historia de superación. Van Sant nos transmite una vida de mierda, un simple mortal  que cometió errores, pagó por ellos y se ve en la obligación de buscar una salida. No es un guión perfecto, ni la pei del año, pero merece una oportunidad.