Con tan solo 28 años de edad, el director Josh Trank nos trajo en 2012 alta peli como Chronicle, y hasta ahora es su único hit, porque su versión de Los 4 Fantásticos de 2015 es un cáncer a la retina, y ahora nos cuenta una historia de Capone que nadie pidió, porque a quién mierda le importa el último año de vida de uno de los mayores mafiosos del siglo XX.

La propuesta de Trank es vacía, sin interés, y se caga en el personaje, literal, porque se la pasa mostrando a un viejo decrépito, senil, que se caga encima y usa pañales para adultos.

Lo peor es que vemos a un tipo como Tom Hardy hundirse en un papel de mierda, si con Venom pensaste que se mandó al muere, o que hizo lo que pudo, acá explota en mil pedazos, y hasta te puede llegar a dar pena, no ver a un Capone enfermo de neurosífilis, sino a semejante actor como Hardy maquillado y actuando como el culo, porque sí, el loco acá actúa muy mal.

Solo somos testigos de faltas de respuestas, de sucesos intrascendentes, y de un guión lamentable a cargo también de Josh Trank, y esto se resume a una oportunidad perdida para contar las mejores épocas de Al Capone. Una peli que seguramente vaya a los Razzies y se gane varios premios.