Otro intento más de resucitar la franquicia, ésta vez de la mano de Jason Reitman, el hijo de Ivan Reitman, director de las dos primeras, o sea que tenía alta responsabilidad el loco.

Sin embargo la vi con las expectativas muy bajas y creo que eso me jugó a favor. La verdad que es que le cuesta arrancar, por lo menos la primera media hora me pareció un embole. Pero a medida que va tomando forma se va poniendo mirable, obvio que está el factor nostálgico, muy de moda hoy en día, pero es que a éste tipo de pelis no les queda otra.

La salva también que está hecha con amor y respeta la mayoría de los elementos de la saga, de hecho mejora otras que vimos en la 2, como por ejemplo esos fantasmas de neón que te rompen la vista, de hecho la estética está linda, y se agradece reducir la cantidad de chistes.

No me parece mala la idea que la sigan con estos pibes y que vayan creciendo hasta volverse unos cazafantamas profesionales. Hay que ver qué pinta a futuro.