Un tipo mala leche y toda la pinta garca, es testigo de un accidente de autos y ve cómo unas cámaras freelance filman el accidente, suceso que posteriormente es emitido en las noticias. A partir de ahí empieza un proceso de investigación y aprendizaje hasta encontrar un trabajo que le permite fotografiar durante la noche accidentes violentos y vender su material al mejor postor.

Nominada como mejor guión original en los Oscars de 2015, y que si me permiten decirlo, se quedaron cortos porque merecía más. Debutó en la dirección Dan Gilroy que nos trajo uno de los mejores thrillers de la década pasada y se complementa un Jake Gyllenhaal en un papel de lo mejor de su carrera.

La peli logra un clima tenso y terrible a medida que el personaje va creciendo hasta convertirse en un depredador nocturno, manipulador, falto de moral, y un perfecto psicópata, que en sus mejores escenas lo acompaña una banda sonora que te caes de culo a cargo del maestro James Newton Howard.

Ni hablar del papel que le dieron a Rene Russo, que también tiene poca humanidad y que cuando se junta con Jake, brilla la pantalla.

No hay mejor noticia que una mala noticia, y más cuando se trata del morbo ajeno, ese es el mensaje claro de la cinta.