Después de que Cassius Clay (antes de que sea nombrado como Muhammad Ali) gane una pelea en 1964, se reúne con Malcolm X, el cantante de blues Sam Cooke y el jugador de la NFL Jim Brown en la habitación de un hotel. Y empiezan a intercambiar ideas y opiniones sobre la división de la población negra en el país.

Fuerte discurso sobre el racismo, como no. La mayoría del tiempo estamos en un solo escenario, una habitación, con estos cuatro personajazos debatiendo y tirando monólogos, algunos interesantes, otro que por ahí yo me quedé colgado, más que todo por el contexto histórico y social, Mucho teatro, interpretaciones geniales, una tormenta de discusiones muy inteligentes entre los locos, teniendo en cuenta la opinión de esas bestias exitosas sobre el black power que te llevan a una tensión que nunca cae en la monotonía, siendo que son puros diálogos.

Me encantó cómo está filmada, laburazo de la actriz Regina King que salta a la dirección y a mí me dejó con la jeta torcida.