El director de White God (Dios Blanco) de 2014, peli que te recomiendo, se une a Netflix y junto a Vanessa Kirby y Shia LaBeouf en un dramón sobre una pareja que decide tener un parto casero y se va todo a la mierda, la flaca lo pierde y recae todo el peso en la partera.

Pero la bocha no es tanto por el juicio que le hacen sino por la pérdida con la que tiene que lidiar Vanessa Kirby, una mina que lleva la situación de una manera fría, y que eso le trae quilombos con el macho y su madre, decisiones como la de donar el cadáver del bebé a una universidad de medicina, o como la de desarmar el cuarto de una puta vez que le tenían preparado, y tirar las fotos que le alcanzaron a sacar e vida durante el parto.

Kirby es la que se pone la peli al hombro, Ellen Burstyn quién hace de madre también tiene su momentazo, pero en rasgos generales los personajes secundarios no tienen mucho desarrollo y están medio al pedo, inluso Shia LaBeouf queda un poco colgado.

Buena peli, con su morbo, el parto está bien hecho, muy crudo, buenos puteríos. Netflix empezó bien el año.