Del director de la mediocre Still/Born (2017) Brandon Christensen nos trae otra peli de terror que en sus primeros 45 minutos funciona. Es obvia la influencia que tiene con la genial The Babadook de 2017, de hecho es casi igual, y más allá de que no tenga personalidad, la peli te atrapa.

El problema viene llegando al tercer acto, en que se desprende de copiarle a Babadook y cuando toma su propio rol la caga, no solo en el guión, sino que salta con efectos muy truchos, y hasta las actuaciones bajan el nivel. Es como si estuvieras viendo una peli diferente a lo que empezó.

Y lamentablemente cae al cliché, al susto fácil, y toda una batería de recursos pedorros del género de terror de turno.

Lo loco es que tanto Still/Born como ésta mierda, tienen buenas críticas de prensa, no así como el público que las ha matado, y con toda razón.

En fin, una idea que si bien es trillada y afanada, capta interés y promete, pero se cae a pedazos a medida que avanza la trama y termina siendo una mierda.

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