Dirigida por Emerald Fennell, la actriz que hace de Camilla en The Crown, una mina que promete tanto como guionista y directora, se mete con el discurso del #MeToo, de hecho hay varias propuestas cinematográficas sobre éste tema, pero lo aborda de una manera muy original, diferente,

Carey Mulligan hace de una loca que vive con sus padres, que dejo la carrera de medicina y que le huye a cualquier relación amorosa, es mala onda, rarita, y por las noches sale a atormentar borrachos que se la quieren levantar. Todo esto tiene un motivo, y es que cuando era chica su mejor amiga fue violada entre varios, la loca se terminó suicidando y nadie hizo nada. El chiste es que Mulligan se cruza casualmente a un tipo que a su vez estuvo en esa fiesta donde violaron a la amiga, y de ahí empieza a buscar a cada uno de los que estuvieron involucrados.

Una de las mejores propuestas que nos dio el 2020, un film que toca un tema ya re gastado pero que lo hace de manera inteligente, y dinámica, una comedia negra que llegando al final se convierte en un thriller macabro. Sino todavía no la viste, andá a mirarla.