Te puedo llegar a aceptar a Lily Collins en el papel de la señora de Winter, obvio no es una Joan Fontaine, a la nueva vieja como la señora Danvers, pero al boludazo de Armie Hammer como Max, dejá. Igual es de odioso hacer una comparativa con la versión de Hitchcock que yo la tengo como una obra maestra y la mejor película de su carrera y sobre fantasmas. Así vamos a dejar de lado las comparaciones porque es injusto.

Basada en la novela de Daphne de Maurier, Netflix y el director de Free Fire y la próxima peli de Tomb Raider, nos traen una nueva adaptación con una falta total del goticismo, la atmósfera oscura, las sombras, y que por más, se note el esfuerzo de producción, se resume en una mediocre y vaga versión de una genial historia.

Y otra cosa, la mansión que utilizaron para Manderley, me parece a mí o es la misma que usaron para Enola, en donde vívia la vieja, la villana… casualidad que es de Netflix también. A propósito, Manderley carece de personalidad, no es un personaje más, cuando debería serlo.

Es plana, aburrida, parece que el director no entendió la obra, y es como ver una novela de Telefé.