Stanley Kubrick y Kirk Douglas se juntan para hacer arte en una peli que sesenta años más tarde sigue estando vigente, porque ha envejecido de manera perfecta.

Se suma la banda sonora de uno de los mejores compositores de la historia, el señor Alex North, con unas notas que son un clásico del cine. A la peli la conforman unos vestuarios y escenografías muy logradas y rozando el realismo, apartados que le dieron el Oscar. Técnicamente impecable, pero lo que más la zarpa es la fotografía que nos presenta soberbios colores, a cargo de Russell Metty otro Oscar ahí también, y que ya la había zarpado en trabajos como Touch of Evil de Orson Wells y The Omega Man.

Inolvidable y espectacular escena de la batalla y las peleas entre los gladiadores, un laburo adelantado a su época, algo que Kubrick parecía lograr con facilidad.

Cine de casi tres horas y media con algunos altibajos que cortan el ritmo, quizás menos tiempo le hubiera sentado la perfección, pero que en su mayoría te mantiene expectante y entretenido. Peli ganadora de cuatro Oscars que nos relata sobre la dignidad dentro de la esclavitud y la lucha por la libertad.