Y la tercera es la vencida y al fin, para mí, tenemos la mejor peli de Spiderman de la mano de Jon Watts. Aclaro que las dos anteriores me parecieron una mierda. Acá sigue habiendo alguna que otra boludes, como el personaje de Zendaya que es cualquiera, o el gordo que tira 20 chistes por minuto.

Ésta peli es totalmente diferente a las anteriores y se nota apenas aparece el primer villano. Va más allá del toque nostálgico que tiene, que de por sí se agradece y bienvenido sea porque lo cambió todo. Y se arman unos contrastes tremendos, porque hay un spiderman pelotudísimo que se tiene que enfrentar a estos enemigos que son muy oscuros, en su mayoría complejos y bastantes violentos.

Vamos a ver la evolución de Peter Parker como nunca antes, y al fin podemos ver a un buen Spiderman, desde que apareció por allá en 2016 con Civil War. La pegan en casi todo, música, peleas, CGI, guión, argumento. El final es apoteósico. Sin trajes de mierda, sin chistes boludos. Es todo lo que estabamos pidiendo desde hace años.