En 1963 lanza su peli número 50 y nos traslada al género del horror, y lo fantástico, jugando con ese miedo a lo irreal y lo que no se puede explicar. Empieza como una simple comedia romántica, de dos personas que se conocen al lazar y parecen enamorarse a primera vista y al cabo de un tiempo el Maestro te la pone toda y te salta con un ataque de pájaros asesinos y lo hace porque puede.

Y lo hizo bien, porque estamos hasta un clásico, la técnica que usó para mostrar a los pájaros es brillante, tanto como cuando se preparan para atacar como cuando se lanzan a las víctimas.

Recuerdo haber visto ésta peli de chico y la escena que tiene lugar cuando los pendejos salen de la escuela no me dejó dormir durante casi una semana, la volví a ver hace poco y me generó una mezcla de impotencia, incomodidad y angustia, algo así como te está generando la cuarentena.

Basada en la novela corta de Daphne Du Maurier. Hitchcock no adapta tanto el terror sino más lo transforma en suspenso apocalíptico y lo concluye con uno de los finales más anticlimáticos de la historia del cine, nada se resuelve, ni tampoco se cierra, y te deja de culo mirando la pantalla con una sensación de que algo o alguien te está por atacar.