Una pareja de hermanos caen a su antigua casa de mala muerte en la América rural para despedirse de su padre porque está en las últimas. El tema es que la madre está re chapa, parece que está metida en rituales y temas oscuros, y empiezan a flashear sucesos paranormales.

Te la venden como que es la Hereditary del 2020 pero a mí no me joden, no le llega ni a los talones. Es un bodrio con un trasfondo que no se entiende del todo y los personajes se comportan con poca lógica. Es una de peli de Bryan Bertino, director de Los Extraños de 2008, y de otra peli que a mí me gustó y me parece mejor que esto, se llama The Monster de 2016, tampoco es una obra maestra del terror pero tiene su encanto.

Acá nos vamos a encontrar con dos o tres escenas poderosas pero eso no justifica que sea una mimada de la crítica especializada. Busca inquietarte y ser turbina pero para mí no lo logra del todo, y es culpa de su desarrollo pesado y casi sin sentido. Igual el mensaje es claro, es una reflexión sobre la soledad y la muerte pero Bertino querido no sos Ari Aster, lo siento.