Robert Wise nos dio en 1951 una de las más memorables películas de ciencia ficción de la historia, con unos efectos especiales para la época impresionantes. Técnicamente, usa materiales de archivo de la segunda guerra mundial, y hace una utilización de juego de luces y sombras creando un ambiente de locura y realismo, y una cinematografía en blanco y negro que a rompe, y encima se suma la banda sonora a cargo del genio Bernard Hermann.

Un OVNI aterriza en Washington DC y de ella sale Klaatu, un humaoide emisario custodiado por alto robot. Vienen para prevenirles del fin inminente de la Tierra, pero su misión falla, porque el humano es estúpido y le teme a lo desconocido y los milicos empiezan a disparar como locos, entonces Klaatu se escapa y se mimetiza con la sociedad para cumplir su objetivo, mientras que el OVNI y el robor gigante se quedan esperando a que se pudra todo.

Peli con un mensaje directo y vigente, que aún sigue siendo ignorado, y es el del uso de las armas nucleares que pone en riesgo la vida y el planeta. Igual más allá de que sea un buen film, siempre me hizo ruido el tema de la decisión de querer destruir La Tierra, me parecía algo super drástico, quizás había otra manera, si tan inteligentes eran esas razas que nos veían a advertir. Esto lo quisieron arreglar un poco con el remake de 2008 con Keanu Reeves, pero igual salió caca, esa peli es malísima.