Roy Courtnay (Ian McKellen) es un estafador profesional que quiere cagar a una viuda, Betty McLeish (Helen Mirren). Pero a medida que se va acercando a ella crecen sus sentimientos y lo que debería ser una estafa fácil se termina, hasta cierto punto, volviendo difícil.

Y digo hasta cierto punto, porque la peli está llena de vueltas de tuerca, aunque con calzador parecen haber metido una que en mi opinión le resta muchos puntos a la peli, a tal punto de cagarla.

Empieza re bien, con un tono interesante, personajes creíbles hasta que se vuelve inconsistente y llegando al tercer acto se revela una trama muy pedorra que no venía al cuento, y aunque quieren armar el rompecabezas, te queda un sabor amargo.

Hay que sumarle también un exceso de doble sentido y jueguitos entre la pareja pelotudos que de a poco te hacen dar cuenta en el final de mierda que te vas a comer.

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