El director Gavin O’Connor (Warrior, The Accountant) nos pone como protagonista a Ben Affleck haciendo de borracho, y el papel le sale natural, por así decirlo, porque lo ha vivido en carne propia.

Affleck es una retirada estrella del baloncesto con una vida de mierda, y de repente cae un viejo que le ofrece laburo como entrenador de su viejo equipo de instituto que no viene ganando nada. 

Es una premisa que ya se ha visto mil veces, el borracho que encamina y hace ganar al club de turno que venía para atrás. Pero Gavin lo cuenta de una manera muy amena, entretenida, y siempre éste tipo de pelis garpan porque son llamativas y querés ver la evolución de los personajes, algo que se maneja muy bien.

El comienzo puede ser medio pedorro, pero cuando va tomando ritmo, remonta y se transforma en una peli redonda, no es lo mejor del director, pero bastante mejor que las últimas cagadas que venía haciendo.