La típica peli del gato y el ratón. Con un comienzo interesante que salta con una vuelta de tuerca a la media hora y te atrapa. Pero no alcanza, llegando al final y parte de su desarrollo se vuelve estúpido.

Las actuaciones de Hannah Emily Anderson y Brittany Allen son correctas pero ponen al espectador en ridículo, los personajes se comportaría de forma contraria en esas situaciones básicas de superviciencia, por tanto se transforma en un thriller fantasioso y pelotudo.

La falta de desarrollo del villano de turno se siente y le quita toda personalidad a la cinta, por más que se quieran hacer los misteriosos en el guión.

Hay que rescatar la fotografía, las puestas en escena y la dirección. La peli está a cargo de Colin Minihan, la minita que crapeó con ‘Grave Encounters‘ y la penosa ‘Extraterrestial‘.

La resolución del final es horrible, bien clichera y te deja un sabor de oportunidad perdida.

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