Nueva peli de Tomm Moore, y la vuelve a romper con un estilo de animación tradicional que se aleja del CGI que estamos viendo por lo general en los últimos años, salvo, y por suerte, alguna que otra excepción, y nos pone como dentro de un cuadro de óleo viviente con una delicia visual de sobresaliente.

Estamos en la Irlanda del siglo 17, una ciudad amurallada que le tiene terror a los lobos, que los consideran como una fuerza demoníaca, y su milicia tiene como su objetivo principal eliminarlos. Una joven aprendiz inglesa viaja hasta la ciudad junto a su padre para erradicar al último grupo de lobos que queda, pero la bocha cambia cuando conoce en el bosque a una Wolfwalker, otra pendeja que puede transformarse en lobo, y entablan una amistad que la lleva a conocer ese mundo mágico de criaturas.

El guión es simple, y es algo que ya hemos visto mil veces, pero eso no quita su magia, y que la disfrutes más que todo por su animación, el color, la exquisita banda sonora, y la interpretación de las voces.